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Cáncer de recto

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¿Qué es el cáncer de recto?

El recto es la parte final del tubo digestivo y desemboca al exterior a través del ano. La incidencia de cáncer colorrectal en España es de más de 32.000 nuevos casos cada año por lo que es el primero en incidencia y constituye la segunda causa de muerte por cáncer.

Síntomas del cáncer de recto

Los síntomas del cáncer colorrectal dependen de la localización. Los síntomas más frecuentes son la alteración del tránsito intestinal (alternando estreñimiento o diarrea), la expulsión de sangre y/o moco por las heces, el dolor abdominal de tipo cólico, y el síndrome constitucional (cansancio, pérdida de peso no justificada y pérdida de apetito). En los tumores de sigma y recto, uno de los síntomas más frecuentes es la hemorragia rectal (asociada o no a las deposiciones), acompañada de diarrea o expulsión de heces de menor calibre, y tenesmo tras la deposición. Si el tumor invade órganos vecinos, podrá ocasionar síntomas urinarios y fístulas, así como dolor.

Causas y prevención del cáncer de recto

Los factores que incrementan el riesgo de padecer cáncer de recto son:

  • Hábitos higiénico-dietéticos: una alimentación rica en vegetales, verduras, frutas y fibra y limitada en el consumo de carnes rojas y procesadas ha sido asociada a un menor riesgo de cáncer de recto. Así mismo, evitar la obesidad y mantener la actividad física regular, limitar el consumo de alcohol, y evitar el hábito tabáquico, parecen contribuir a la disminución del riesgo de este tipo de cáncer.
  • Edad: el riesgo de padecer la enfermedad se incrementa con los años, ya que aumenta la aparición de pólipos en el colon y recto.
  • Historia personal de pólipos o cáncer colorrectal: la presencia de pólipos adenomatosos o un cáncer previo a este nivel, incrementa el riesgo de padecer la enfermedad.
  • Historia familiar: aproximadamente en un 5% de los cánceres de colon y recto se han identificado una serie de genes, cuya alteración da lugar a unos síndromes que predisponen, en mayor o menor grado, a la aparición de cáncer colorrectal. Los dos más importantes son:
    • Poliposis colónica familiar: supone un 1% de todos los cánceres colorrectales. Se caracteriza por la presencia, desde la adolescencia, de múltiples pólipos adenomatosos en el colon y recto. Se produce como consecuencia de la alteración del gen APC.Se transmite de padres a hijos por una herencia autosómica dominante (la padecen ambos sexos y es suficiente que uno de los dos genes esté alterado).
    • Cáncer colorrectal hereditario no polipósico: supone entre un 3% y un 5% de todos los tumores de colon y recto. En este síndrome, es rara la presencia de pólipos. Es una enfermedad de transmisión autosómica dominante y está causada por la mutación de uno de los múltiples genes encargados de la reparación de los errores en los mismos.

Diagnóstico del cáncer de recto

Para el diagnóstico del cáncer de recto, el médico realiza de forma estándar una exploración física, para poder distinguir signos de anemia, así como la palpación de una masa abdominal. En otros casos, la determinación de sangre oculta en heces, ha demostrado ser eficaz en el diagnóstico precoz, aunque la prueba más eficaz para el diagnóstico certero es la colonoscopia.

Etapas del cáncer de recto

Con el fin de determinar el tratamiento más adecuado para el cáncer de recto, es importante conocer la extensión de tumor. Dependiendo de si el tumor está confinado al recto, invade estructuras vecinas u órganos a distancia, el tumor se clasifica en diferentes estadios. Existen dos sistemas de clasificación del cáncer de recto, que se usan para determinar el estadio y el tipo de tratamiento más adecuado en cada caso.

La presencia de metástasis ganglionares incrementa el riesgo de recidiva de la enfermedad tras el tratamiento. Es aconsejable extirpar al menos 12 ganglios linfáticos regionales para determinar correctamente el estadio de la lesión.

Tratamiento del cáncer de recto

El cáncer de recto se diferencia del resto del cáncer de colon, en que el riesgo de recidiva (recaída) locorregional es mayor y requiere, en muchos casos, tratamientos complementarios a la cirugía (quimioterapia y radioterapia). El abordaje debe ser multidisciplinar: oncólogos médicos, oncólogos radioterápicos, además de radiólogos y cirujanos especializados en este tipo de enfermedad.

Pronóstico

El estadio del tumor es el principal factor pronóstico (depende del tamaño del tumor, de la presencia o no de metástasis ganglionares y de la presencia o no de metástasis en otros órganos).

Las metástasis en ganglios pélvicos aumentan considerablemente el riesgo de recurrencia locorregional de la enfermedad tras el tratamiento.

Por tanto, la supervivencia a los 5 años tras el diagnóstico varía en función del estadio, siendo para los tumores más precoces del 70-85% y para los estadios más avanzados inferior al 20%.

Otros factores que influyen en el pronóstico son:

  • Síntomas al inicio de la enfermedad. Por ejemplo, una presentación desde el inicio con obstrucción o perforación intestinal indican una complicación que podría traducirse en una evolución más dificultosa.
  • Marcadores tumorales (CEA y Ca 19-9). La elevación de los mismos indica la posibilidad de mayor actividad de la enfermedad.

Psico-Oncología

La supervivencia y la calidad de vida del paciente con cáncer de recto han mejorado en la última década y la tendencia continúa gracias a los avances en el conocimiento de la biología del cáncer, en las técnicas de diagnóstico y en las alternativas terapéuticas.

La localización del tumor y el tratamiento quirúrgico específico van a condicionar en mayor o menor grado el funcionamiento físico y emocional del paciente. En general, las personas intervenidas de cáncer de recto y que finalmente tienen que ser portadoras de una bolsa encuentran algún tipo de limitación, especialmente en los primeros momentos tras la cirugía, por el ajuste al estoma (orificio) y las alteraciones en la imagen corporal pero, en ningún caso, esa circunstancia les impide llevar una vida normal en el trabajo, en las relaciones con la familia y amigos, en el tiempo de ocio y deporte, en los viajes, en la vida sexual.

Reacciones emocionales de inseguridad, preocupación y dudas ante los cuidados y atenciones sanitarias que requiere el estoma son normales y frecuentes. Compartirlas con el equipo médico y el entorno más cercano, así como el apoyo psicológico prestado por un profesional especializado puede ayudar al paciente a evitar situaciones de aislamiento y mejorar la comunicación con su entorno.