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Cáncer de pulmón

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¿Qué es el cáncer de pulmón?

El cáncer de pulmón es el tumor maligno visceral más frecuente a nivel mundial, es responsable de más de un tercio de las muertes por cáncer y es la causa más común de muerte relacionada con cáncer, tanto en mujeres como en hombres.

En España, supone el segundo tumor más frecuente en hombres y el cuarto en mujeres. La incidencia en hombres está disminuyendo y, por el contrario, en mujeres está aumentando.

Síntomas y diagnóstico del cáncer de pulmón

Para el diagnóstico, es esencial la exploración física y la valoración de los síntomas: hábito tabáquico, tos de reciente aparición o variable, esputos con sangre, falta de apetito con pérdida de peso, disnea (falta de aire), dolor torácico…

Causas y prevención del cáncer de pulmón

Entre las causas que pueden producir cáncer de pulmón destacan:

  • Tabaco:el consumo de cigarrillos causa más del 80% de los casos de cáncer de pulmón. El riesgo en fumadores es 30 veces mayor que en los no fumadores. Fumar cigarros en forma de puros o en pipa también está relacionado con una mayor incidencia de cáncer de pulmón.
  • Asbesto:su exposición, además de relacionarse con el cáncer de pulmón (sobre todo en fumadores), puede producir un tipo de tumor maligno que afecta a la pleura (Mesotelioma maligno).
  • Exposición a radiación:puede incrementar el riesgo de cáncer de pulmón tanto en fumadores como en no fumadores. El radón se ha asociado con hasta un 6% de casos de cáncer.
  • El arsénico, níquel, compuestos con cromo, el éter clorometilo y los contaminantes atmosféricosson otras sustancias que se relacionan con el aumento de probabilidades de padecer cáncer de pulmón.
  • Un primer cáncer de pulmón, en sí mismo, está asociado a un incremento del riesgo de tener un segundo cáncer de pulmón.
  • Las cicatrices pulmonares y la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)

Tipos de cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón se divide en 2 tipos histológicos:

  • Carcinoma microcítico:el carcinoma de células pequeñas o microcítico constituye el 15% de los cánceres pulmonares. Se localizan más frecuentemente en la región central o hiliar. Suelen estar asociados a un rápido deterioro clínico y con alto índice de recaídas, a pesar de las buenas respuestas clínicas y radiológicas iniciales que se consiguen.

Carcinoma no microcítico de pulmón: lo componen las variantes histológicas escamoso o epidermoide (30%), adenocarcinoma y de células grandes (ambos constituyen el 60%). El adenocarcinoma es el subtipo más frecuente en pacientes no fumadores y en mujeres jóvenes.

Prevención

No fumar se considera la mejor forma de prevención en el cáncer de pulmón. Al dejar de fumar el riesgo disminuye progresivamente pero nunca se llega a igualar al de los no fumadores. Evitar o minimizar la exposición a agentes carcinógenos puede ser otra manera de prevención.

Fases del cáncer de pulmón

Durante el cáncer de pulmón, se pueden diferenciar una serie de etapas caracterizadas por la extensión y tamaño del tumor.

Tratamiento del cáncer de pulmón

Si se diagnostica un carcinoma no microcítico de pulmón (CNMP), el estudio posterior debe ir encaminado a determinar qué modalidades de tratamiento (cirugía, quimioterapia y/o radioterapia) deben ser empleadas.

Cuando el diagnóstico es de carcinoma microcítico de pulmón (CMP), la evaluación se dirige a determinar si el paciente tiene una enfermedad limitada al tórax o está diseminada por otros órganos, ya que de esto dependerá el pronóstico y el tratamiento a aplicar.

Generalmente, el tratamiento de los CMP se basa en tratamientos combinados de quimioterapia (combinaciones de platinos y etoposido, utilizando topotecan en segunda línea) con radioterapia simultánea con los primeros ciclos de la terapia citostática, en aquellos casos en que la enfermedad se encuentra limitada en el tórax.

La cirugía sólo tiene unas indicaciones muy precisas y limitadas.

Tras el tratamiento del CMP, si no ha habido progresión de la enfermedad, está indicado el tratamiento preventivo del cráneo (aproximadamente 10 sesiones a dosis bajas) para evitar que la enfermedad se reproduzca en el cerebro.

Pronóstico del cáncer de pulmón

El pronóstico depende de varios factores:

  • Subtipo histológico: los carcinomas pulmonares microcíticos son tumores de rápido crecimiento y capacidad de diseminación, con una excelente respuesta a la quimioterapia o quimioradioterapia, mientras que el no microcítico es menos rápido en su crecimiento, siendo subsidiario de curarse con cirugía o radioterapia.
  • Factores clínicos: la edad avanzada, las enfermedades asociadas (cardiopatías, enfermedades pulmonares, etc.), la disminución de la capacidad funcional respiratoria y la pérdida de peso se asocian con un peor pronóstico.
  • Factores tumorales: cuanto más temprano sea el diagnóstico (estadios I y II), mejor es el pronóstico. La localización del tumor también repercute en el pronóstico siendo más favorables aquellos que no invaden estructuras críticas como son las vértebras o el mediastino (parte central del tórax donde se encuentran alojados la tráquea, el esófago y el corazón).
  • Factores terapéuticos: la asociación de quimioterapia y radioterapia mejora la supervivencia en pacientes con cáncer de pulmón localmente avanzado (estadios III). Adicionalmente, las técnicas de radioterapia más avanzadas (ej. Tomoterapia) se asocian a un menor riesgo de efectos secundarios.

Psico-Oncología

En los últimos años, se están realizando importantes avances en el tratamiento del cáncer de pulmón, lo que está aumentando de forma notable la supervivencia y la calidad de vida de las personas que los presentan.

El diagnóstico de un cáncer de pulmón puede relacionarse con las reacciones emocionales de ansiedad, miedo y preocupación ante el futuro derivadas del diagnóstico, con la característica añadida del sentimiento de responsabilidad o culpa si el tumor está relacionado con el consumo de tabaco. A ello se une la incertidumbre ante el futuro y la preocupación ante los síntomas físicos asociados a esta enfermedad como la fatiga, disnea, tos que pueden provocar problemas de ansiedad por sensación de ahogo, ataques de pánico y bajo estado de ánimo, pudiendo aumentar el malestar psicológico tanto en el paciente como en la familia.